En fin, cuando me di cuenta que debía enseñar parecía que sería una labor sencilla, pero la realidad fue diferente, enseñar en el siglo XXI era completamente diferente a como me habían enseñado a mí. Entonces conocí a un profesor en un diplomado de la SEP, él tenía la idea de que aprender es transformar.

Y efectivamente, transformar mentalidades es aprender, porque el cambio nos invita a transformarnos desde adentro para transmitirlo a nuestros estudiantes. Ahora que he revisado los textos para la actividad de este curso (Los fundamentos de la educación virtual) lo que dice Villarruel Fuentes, el profesor debe asumirse como un co-aprendiz, es decir todo el tiempo estamos en proceso de formación, ya lo dicen varios autores, el proceso de formación es continuo e inacabado. Entonces, debo asumirme como una maestra que tiene claro que enseña mejor todo aquello que necesita aprender mejor y de esta manera generar el cambio en los jóvenes.
Entonces he pensado que aprendizaje y enseñanza en realidad no son tan diferentes, pues como he dicho antes a mí me gusta pensar que si muestro a mis alumnos ganas de aprender de ellos, de lo que ellos saben, entonces ellos tendrán interés por aprender lo que a mí me gusta, en este caso la Literatura.
Por otro lado, comprendo que el aprendizaje debe ser organizado, y metódico. De ahí que el proceso a seguir sea: diagnóstico, de lo que sé y lo que quiero aprender, las estrategias según el tema y la evaluación, ésta última sirve para medir qué aprendí y qué debo reforzar, no debemos olvidar aquí la autoevaluación, esta nos ayuda manejar de manera pertinente los conocimientos y proponer nuevas formas de alcanzar los conocimientos.
Entonces, para mí el aprendizaje es autónomo, el profesor (sobretodo en los niveles medio-superior y superior) debe ser guía que facilite el estudio; el aprendizaje es constante, siempre tenemos la oportunidad de aprender; y enseñar siempre implica aprender para transformar nuestro entorno.
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