domingo, 20 de abril de 2014

Aplicaciones de TIC





Las TIC en mi labor docente cotidiana...Es un tema bastante complejo de abordar ya que, como he mencionado en otras ocasiones, en el plantel donde laboro no contamos con los recursos necesarios para hacer las clases muy tecnológicas que digamos, así que con lo que tengo he podido hacer bastantes logros.

Primero, de vez en cuando, pido salones en los que podamos ver presentaciones que los estudiantes preparen para exponer temas, otras veces los celulares son de gran ayuda para exponer temas de lírica, por ejemplo, puesto que llevan canciones en videos de youtube y con bocinas podemos escuchar, al menos, lo que los estudiantes prepararon.









Además, los estudiantes tienen un enorme amor por su celular inteligente, y algunos tienen internet en ellos, (nunca he sabido porqué la red del bachilleres no puede ser compartida con docentes y alumnos) y hacemos búsquedas de palabras desconocidas, o investigaciones dentro del salón, y eso hace que la dinámica de la clase sea ligera y agradable.






Otro método que me ha servido bastante es el del trabajo en redes sociales, pues abrimos un grupo en facebook, tal como hemos hecho en el curso (Fundamentos de la educación en línea) y compartimos creaciones, comentamos y estamos en contacto directo.



Me gustaría pode acceder a otros medios para poder hacer mis clases más atractivas hacía las TIC, pero no siempre me es posible ya que muchos de mis estudiantes no cuentan con internet en casa, de ahí que daban salir para hacer trabajos o tareas en café internet, algunos viven en zonas poco seguras y otros pocos trabajan y no le es posible, por los horarios, acudir a lugares que cuenten con internet. Aun así he trabajado con webquest que ellos resuelven a distancia y en equipos colaborativos, desgraciadamente en este momento no cuento con una disponible para compartirla con ustedes, en cuanto active una seguro la comparto.

Implicaciones en la enseñanza



La enseñanza a partir de TIC me parece lo más novedoso que puede existir, y ello implica que debemos modernizar nuestras aulas, corregir nuestros vicios, y acercar de manera eficiente a los estudiantes al uso de estas nuevas tecnologías, pues es obvio que saben usarlas pero a veces solo para cuestiones sociales.
Además me parece que sería mucho más práctico que en las comunidades alejadas de las escuelas hubiera formas de acercarse a la educación por medio del Internet, que tengan acercamientos a las aulas virtuales y pueden acceder a conocimientos de vanguardia.
Sin embargo, esas ideas son bastante ilusas pues para lograr que la educación virtual llegue a las comunidades lejanas habría mucho que cambiar, desde la infraestructura del país hasta la mentalidad de las personas que piensan que no pueden aprender de manera virtual.
En cuanto a mis expectativas en la escuela acerca del uso de TIC, la verdad es que son varias, desde la "democratización" de los medios y los recursos, ya que no todos tenemos acceso a las nuevas tecnologías, y si tenemos acceso no siempre son la última tecnología. Creo que en mi práctica docente hace falta orientarnos para tener formas de hacer llegar a mis estudiantes el uso efectivo de las tecnologías de la información, y que aprendan la importancia de estar conectados, de estudiar a distancia que sepan que la universidad "tradicional" no siempre es la última opción.
 Y es que mucha información, como lo explica Jorge Siemens, la hallamos en la red y vale la pena viajar por esa fuente rica de contenidos tal como lo haríamos en la cotidianidad, ver en esa gran cantidad de datos la mejor manera de aprender sin tener que salir de casa, sin embargo la labor de nosotros como docentes es aprender a usar esa información porque sólo así podremos mostrar a nuestros estudiantes el camino para adquirir habilidades de investigación en TIC.
Así pues, debemos ser profesionistas que aprendan a ser profesores no sólo frente a grupo sino frente a la computadora (y otros medios novedosos de comunicación) y la lejanía que ello implica. Aun así, no creo que la universidad virtual sustituya de manera total a la presencial, sólo que serán una buen complemento, y eso depende, en buena medida del docente y el sistema político-social y económico.

Mi concepción del aprendizaje

Cuando me inicié como docente tuve que adaptarme a un montón de cosas nuevas, tratar con superiores, tratar con seres humanos diferentes en un sólo salón de clases y aprender a enseñar; entre algunas de las más trascendentes. Me quedaba claro que aprender era sencillo para mí, sobretodo después de probar varias técnicas y adquirir la mía propia, y es que para comprender el mundo debemos ser capaces de aprender por nuestra cuenta sobre aquellas cosas que nos llaman la atención.
En fin, cuando me di cuenta que debía enseñar parecía que sería una labor sencilla, pero la realidad fue diferente, enseñar en el siglo XXI era completamente diferente a como me habían enseñado a mí. Entonces conocí a un profesor en un diplomado de la SEP, él tenía la idea de que aprender es transformar.
Y efectivamente, transformar mentalidades es aprender, porque el cambio nos invita a transformarnos desde adentro para transmitirlo a nuestros estudiantes. Ahora que he revisado los textos para la actividad de este curso (Los fundamentos de la educación virtual) lo que dice Villarruel Fuentes, el profesor debe asumirse como un co-aprendiz, es decir todo el tiempo estamos en proceso de formación, ya lo dicen varios autores, el proceso de formación es continuo e inacabado. Entonces, debo asumirme como una maestra que tiene claro que enseña mejor todo aquello que necesita aprender mejor y de esta manera generar el cambio en los jóvenes.
Entonces he pensado que aprendizaje y enseñanza en realidad no son tan diferentes, pues como he dicho antes a mí me gusta pensar que si muestro a mis alumnos ganas de aprender de ellos, de lo que ellos saben, entonces ellos tendrán interés por aprender lo que a mí me gusta, en este caso la Literatura.
Por otro lado, comprendo que el aprendizaje debe ser organizado, y metódico. De ahí que el proceso a seguir sea: diagnóstico, de lo que sé y lo que quiero aprender, las estrategias según el tema y la evaluación, ésta última sirve para medir qué aprendí y qué debo reforzar, no debemos olvidar aquí la autoevaluación, esta nos ayuda manejar de manera pertinente los conocimientos y proponer nuevas formas de alcanzar los conocimientos.
Entonces, para mí el aprendizaje es autónomo, el profesor (sobretodo en los niveles medio-superior y superior) debe ser guía que facilite el estudio; el aprendizaje es constante, siempre tenemos la oportunidad de aprender; y enseñar siempre implica aprender para transformar nuestro entorno.

lunes, 7 de mayo de 2012

“Mi confrontación con la docencia”


Mi confrontación con la docencia
En este primer módulo de la Especialización de competencias docentes hemos realizado una reflexión sobre la actividad que hemos elegido, es decir, la docencia, cómo llegamos a ser profesores y cómo percibimos nuestra labor.
Para empezar debo confesar que si me dieran a elegir mi profesión en este momento no dudaría en ser profesora. Amo mi labor y he tenido la oportunidad de combinar la literatura, uno de mis grandes amores, con
y
dar clases. No creo que haya comenzado en la docencia por azar sino que siempre quise ser maestra. Si bien no estudié la normal, siempre tuve en mente que mi mayor anhelo era ser docente, y esto lo digo porque desde niña mi recámara contaba con pizarrón y un montón de muñecas, yo no jugaba a la mamá sino a la maestra.
Siempre supe que si deseaba convertirme en maestra no era necesario estudiar para serlo, mi mamá había sido literata y profesora. Por ello, me decidí a estudiar letras hispánicas y desde los 19 años doy clases. Empecé dando teatro para secundaria y talleres de cuento en bachillerato y secundaria. No voy a negar que fue difícil dar clases, pero a tan temprana edad lo tomé como un juego, pues trataba con gente de mi edad y no tenía una gran responsabilidad puesto que mi materia no era parte de las calificaciones oficiales.
En realidad, fue
a
la edad de 21 años que inicié mi verdadera carrera como maestra de secundaria. Acababa de terminar mi licenciatura y mis conocimientos estaban frescos. La primera vez que me paré frente a mi grupo, recuerdo bien que fue 1º “A”, estaba sudando, sentía que el tiempo pasaba lento y desde ese instante sabía que tenía que poner reglas, debía tomar en serio lo que estaba a punto de empezar y me dio miedo la responsabilidad de tener frente a mí a un conjunto de adolescentes ansiosos y revoltosos.
Ahora que he leído el texto de Esteve y que he revisado las aportaciones de mis compañeros me doy cuenta que aprender a ser maestro cuesta; sin embargo, vale la pena. He aprendido de mis errores y de mis alumnos, porque ellos me han ayudado a hacer mejores mis clases; he aprendido, aunque al principio fue por intuición, a transmitir el amor por los libros, no a todos mis alumnos, pero sé que algunos lo aprendieron, y ése es un motivo de satisfacción, ver que con el paso del años soy recordada por los libros que leímos o por los cuentos que, 10 minutos diario, leía con entusiasmo a mis estudiantes.
Así fue como me inicié como profesora. Sudando la gota gorda, poniendo reglas de disciplina, que a veces a mí se me ha hecho difícil cumplir, preparando clases que inspiren a preguntar por mi materia, y también, debo aceptarlo, he aprendido a ser ridícula para que el tema quede claro, me he reído de mí y conmigo; sin duda, a veces los estudiantes son fijones y criticones, pero sé que nunca, al menos eso creo, lo harán con dolo, y me río de que se pregunten por cosas personales; sin embargo, esa manera suelta de tomar las cosas, me ha ayudado a propiciar un ambiente cómodo de trabajo: reírse cuando se debe y trabajar cuando se tiene. Además de ayudar a que los alumnos se expresen con cierta libertad, y de ser posible ayudarles en sus asuntos personales, no doy consejos, pero sé escuchar y trato de decir lo que pienso, si a alguno le ha servido ¡qué gusto! Todo sea por el amor a la docencia.
Hace apenas un año inicié de lleno mi participación docente en el nivel medio superior, en el Colegio de Bachilleres y aunque me fascinó mi paso por la secundaria, ahora quiero consolidarme en este nivel que me ha dejado encantada, por ello estudio esta especialidad. Ser docente en nivel medio ha sido una forma de superarme y aprender, de impartir la literatura desde otra perspectiva, ahora sí me encuentro en temas únicamente literarios. De ahí mi felicidad por ser docente en otro nivel, incluso, social, pues siempre trabajé en escuelas particulares, y ahora que me encuentro con otro tipo de jóvenes me enorgullece saber que también aquí puedo ser maestra que comprende y lee, da clase y propone proyectos.
La verdad, es que quiero seguir en esto y llenarme de buenos y malos recuerdos. Porque en esta profesión también hay momentos malos, uno de ellos ha sido entrar al sistema público, me fue muy difícil, pero ha valido la pena. Asimismo, en el sector privado nos encontramos con bajos salarios, y sin embargo ahí estamos. Además, a veces no tenemos la infraestructura que deseamos para hacer mejor nuestro trabajo y, también, grupos que no siempre simpatizan con uno, por lo que se debe procurar acercarlos a nuestra materia, como dice Esteve “que se cuestionen”, en efecto, si uno no tiene ganas de saber, nunca buscará respuestas; así que hay que buscar preguntas que los jóvenes puedan hacerse y provocar en ellos el deseo de aprender.
El miedo de estar frente al grupo ha ido desapareciendo, pero siempre es emocionante empezar un semestre, la cosquillita de saber quiénes serán mis alumnos me invade, me pregunto cómo serán y qué materiales deberé corregir según mi apreciación de los primeros días, el diagnóstico siempre es importante para una buena planeación. Luego, plantear actividades que busquen la solución de problemas y sintetizar los conocimientos básicos, leer textos atractivos y buscar, constantemente, nuevas formas de evaluación. Siempre que puedo debo proponer proyectos que socialicen nuestro trabajo cotidiano, uso nuevas tecnologías, los animo a usarlas no sólo para el ocio, sino también para el trabajo.
Así pues, para mí esta profesión es lo que siempre quise hacer, aun cuando me he topado con desalientos, miedos y dificultades, siempre he buscado ser feliz en lo que hago, aunque a veces no se valore mi labor, lo más importante, siempre, han sido y serán mis alumnos. Por eso hay que seguir aprendiendo y mejorando, enseñar implica transformar y empiezo por mí, me gusta crecer y aprender, porque la educación es movimiento.